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CORTIta y al pie

Ahora DT. Aldosivi ya comenzó la pretemporada con Pablo Corti como entrenador, en un nuevo desafío para el ex jugador.
Ahora DT. Aldosivi ya comenzó la pretemporada con Pablo Corti como entrenador, en un nuevo desafío para el ex jugador. (foto: David Pafundi)

Un gran sueño. No significa avanzar solamente en su incipiente carrera como director técnico. Va más allá. Porque será el mandamás del primer equipo en el club que, además, es “su” club.

Aquel con el que debutó en los ‘90, dentro de una camada exitosamente memorable (Osvaldo Rizzo, Mauro Camoranesi, Gustavo Garat, Marcelo Ríos, César Serradell). Disputó añorados Regionales y también el Nacional B que tan cerca del título estuvo en la final ante Belgrano de Córdoba. Luego, volvió tras jugar en Primera con Instituto (Quilmes en el Nacional B) y se quedó para siempre. Fue capitán y figura en el ascenso del 2005 y tuvo su emotiva despedida, como jugador, en agosto del año pasado. De aquel tímido “win” delgado y habilidoso que vestía la número 7, al referente pelilargo generador de juego que se identificó con la 10. Casi toda una vida.

Eso es lo que significa Aldosivi para Pablo Corti y viceversa. Por eso, para el marplatense (oriundo de Castelli) ser el técnico del Tiburón es una etapa necesaria de su vida, no sólo de su carrera.

En diálogo con mdphoy, Pablo expuso toda la felicidad y responsabilidad que le otorga la dirección técnica en el Tiburón.

-No hace un año que te habías retirado como jugador…
Era lo que uno buscaba. La vez que me retiré dije que mi próximo sueño era dirigir Aldosivi. Se me dio todo muy rápido. En ese sentido, debo agradecerles a los dirigentes, que confiaron e hicieron una apuesta fuerte en mí. Ahora mi meta es inculcarles a los jugadores lo que yo hice y aprendí dentro de la cancha.

-¿Sentís que estás comenzando a escribir otra página en la historia de Aldosivi? ¿Coincidís que sos el último icono del club?
Más o menos me doy cuenta de eso. La gente me brinda un cariño muy especial en todos lados. En la calle, cuando estoy en mi casa o transito por la calle. Para mí es muy importante. Pero creo que entraré en la historia si logro el ascenso a Primera, ahora como técnico. Sería lo máximo. Pero hay que ir despacio. Por lo pronto, mi meta es ubicar el equipo entre los ocho primeros.

-Llevás una semana como técnico de Aldosivi. ¿Lograste encontrar más felicidad y adaptabilidad con el correr de los días?
Me he estado adaptando. Contento siempre lo estuve desde que agarré este barco. En el tema de las llamadas telefónicas por periodistas o representantes de jugadores, ya estoy más tranquilo. Obviamente, ya que se está cerrando las incorporaciones, hace volver toda la calma, luego de un inicio demasiado tedioso.

-Siempre todo emprendimiento cuando comienza genera alegría y expectativa. Pero para un técnico, hay inquietud y estrés por el armado del equipo…
Sí, me pasó con (Martín) Cabrera. Que hablé con él y estaba todo confirmado. Y después terminó firmando con Olimpo. En ese caso me complicó un poco el panorama porque, sinceramente, otro en ese puesto no había planeado.

-El día que empezaste a trabajar comentaste que no traerías más de cinco refuerzos. Ya estás en esa cantidad…
Pero pasó que (Santiago) Pérez y (Tulio) Etchemaite vinieron a probarse, me gustaron mucho y se quedaron (NdeR: Etchemaite, hasta el cierre de esta edición no llegó a un acuerdo por el contrato). Antes de decidir incorporarlos, hablé con el club por el tema del presupuesto y, como los dirigentes están haciendo un gran esfuerzo, pudimos incorporar más de lo pensado.

-¿Casi todos los refuerzos son proyección a futuro por la juventud que tienen?
Sí, los chicos que vinieron no tienen más de 24 años. Por eso, estoy muy contento porque siento que el equipo se armó muy bien en función de lo que pretendo. Ahora estamos en la etapa de ponerlos bien físicamente, porque quiero que corran y respondan los 90 minutos. La idea es que jueguen con mucha intensidad.

-¿Debés focalizarte en optimizar el ánimo tras una temporada que dejó secuelas por no haber alcanzado el objetivo?
Estoy muy tranquilo en ese sentido, porque los veo a los chicos con muchas ganas y entusiasmo. No hay caras largas o malestar, pese al duro trabajo físico que les estamos dando. Lo importante es que se quedó la mayoría de un grupo muy sano. Y es lo principal, que se arme un buen grupo y se mantenga, para poder pelear cosas importantes.

-¿Ya tenés el equipo en la cabeza?
No. Hasta que no lleguen uno o dos refuerzos más no he pensado en cuál será un once inicial. Este domingo tengo el primer amistoso (ante Banfield) y hoy no tengo pensado qué equipo empezará.

-La temporada pasada a los rivales no les costó descifrar el juego de Aldosivi. ¿Cómo se revertirá?
Hay que buscar variantes. Si no se puede buscar por un lado, habrá que hacerlo por el otro. Que el equipo no se contagie en atacar repetitivamente por el lado que sabe y, los otros saben, que podrá dañar. Lo principal es intentar tener el control de la pelota el mayor tiempo posible.

-Un tema central la última temporada fue el armador de juego…
Ojalá tuviera diez años menos. Me pondría los cortos para jugar en esa posición, que siempre fue la que más me gustó. La realidad es que, actualmente, hay pocos enganches en el país. Los que hay y son buenos, se van al exterior. Pero no lo veo muy complicado. Repito, habrá que buscar variantes. Con una línea de cuatro volantes o, con alguno de los extremos, para que se tiren hacia el medio.

-¿Enfatizaste en reforzar sobre todo ese puesto?
Mi esquema preferido de juego es el 4-3-1-2. Por eso es que estuvimos buscando enganches. Hoy lo tengo al “Chango” y lo veo con muchas condiciones. El vino con una meta y, como jugador que fui, espero que la pueda cumplir. Sabemos que se le puede complicar un poco al principio, porque jugará dos categorías más avanzadas. Pero con la confianza de él, más la nuestra, creemos que podrá despegar de una vez por todas.

-¿Tu incipiente meta?
Es que el equipo juegue bien. Sean titulares los grandes o chicos. Como cuando dirigía la Cuarta División, siempre dije que lo principal es hacer dos pases consecutivos a ras del suelo. Que intenten en todo momento jugar bien. Sé que en esta divisional muchas veces se complica por el sistema de juego de varios rivales, pero que nunca dejen de intentarlo. Si no se puede, que traten de demostrarlo. Así es como yo siempre viví jugué al fútbol. Después, los resultados vienen solos.

Por Marcos Buenaventura

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