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Reconocen menor participación en la segunda marcha del silencio

Ansias de cambio. Es lo que destacaron desde la Iglesia sobre la participación de la gente en la marcha.
Ansias de cambio. Es lo que destacaron desde la Iglesia sobre la participación de la gente en la marcha.

Por una Navidad “sin violencia”, marcharon ayer vecinos de la ciudad convocados por la parroquia Sagrada Familia de Mar del Plata en el marco de la segunda marcha del silencio por las calles del Puerto. Tras la movilización, autoridades de la Diócesis local reconocieron que tuvo menos participación que la anterior, pero “con más ansias de que esta situación de inseguridad cambie”.

La convocatoria recordaba la gran cantidad de personas que padecieron hechos violentos y los que han muerto víctimas de la “violencia irracional”. La marcha recorrió unas diez cuadras del puerto marplatense y, como se había pedido a los que participaban, todos estaban vestidos con alguna prenda negra y con velas en sus manos.

Al iniciar la marcha, el padre Juan Ramón Molina, titular de la parroquia, destacó el anhelo común de “una convivencia social en paz, con el propósito sincero de trabajar sin pausas para desterrar definitivamente de la vida social y familiar la violencia en cualquiera de sus formas”.

No obstante, reconoció que esta “es una tarea de todos, no solamente de las autoridades ni de los que tienen la responsabilidad de guardar el orden público; no descansemos hasta erradicar la violencia, y primero la de nuestro corazón”.

Más adelante agregó que “hoy hacemos nuestro el dolor inconsolable de aquellos que llevan en su corazón y en su alma, para toda la vida, la herida profunda y sangrante producida por la muerte violenta de un ser querido. Esta es la razón por la que llevamos algo de color negro. La muerte injusta de un hermano nos duele a todos”.

Las campanas de la parroquia repicaron durante toda la procesión “para que todos los que la escuchen sepan que no somos indiferentes al dolor incomprensible e inconsolable del que perdió un ser querido”, destacó Molina a la vez que pidió: “suframos con esperanza, no con deseos de venganza, porque la esperanza no nos va a defraudar, y juntos formaremos un mañana mejor”.

Al finalizar todos volvieron al templo parroquial y rezaron la oración por la patria. Posteriormente el padre Molina rezó por los hermanos violentos y pidió que próximos a la Navidad “la paz que trae el niño Dios llene tu mente y tu corazón. Si tú te dejas alcanzar por el señor será el principio de una vida nueva”.

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