Jorge Elias Gomez, Opinión, Política, Portada

Como ser un “K”, sin ser considerado un kelper

Pulti, y fundamentalmente Scioli, necesitaban un triunfo testigo para exhibir en la interna oficialista. El gobernador se sometió casi hasta el capricho de las voluntades de CFK y su entorno más concentrado, que instó a tomar distancia de los votos del mandatario bonaerense.

Para Balcarce 50, está en juego un proyecto, un modelo que necesitan profundizar, tal vez el de la inflación encubierta, el crecimiento de la pobreza, la clase media que pierde aire frente a su acomodado poder adquisitivo, la inseguridad que invade metro a metro la provincia de Buenos Aires. Este combo resulta irresistible, pero sin embargo la oposición no ha sabido capitalizarlo, o ha decidido hacerlo de manera individual, en isla, separados.

El golpe inicial de este camino lo terminaron de coronar Daniel Katz y Juan Garivoto, en 2007, el movimiento transversal con los radicales K, dieron cuenta de los partidos mayoritarios de la ciudad. Pulti hizo el dos-uno,(en términos automovilísticos) pasó por el medio y dejó al P.J. sin representantes en el Concejo y a la UCR devastada en su esencia. Ninguno de los dos se ha podido recuperar, incluso otro experimento individual, como Carlos Fernando Arroyo, suma en relación a las grandes estructuras partidarias nacionales.

Ahora, hay que explicar por qué este fenómeno, se potencia y hasta se  consolida. Acción Marplatense supo capear el momento, insertarse y formar parte. Pulti no tuvo que apelar a ninguna estratagema, no sorprendió, siempre fue dual, hizo gestos y señales para todos los gustos. Si se hace una tomografía, un corte raquídeo de su equipo de gobierno, hay nervios que movilizan los músculos más diversos, ese es el gran secreto. Supo contener.

La interna abierta, simultánea y obligatoria, deja muchos datos. Se definía si eran Cheppi, Garivoto, Garciarena, “Pepe” San Martín y Kirchner, en el Frente Para la Victoria, quién se quedaba con la candidatura del oficialismo. Son los alineados como los poseedores del modelo K.

Unos con De Vido, otros con Mariotto, algunos con Zanini, todos con padrinos del palo del pingüino. Pulti no fue considerado nunca como tropa propia. Incluso según declaraciones de Cheppi,  Daniel Rodríguez y Adela Segarra, su instalación obedecía a desarrollar un proyecto genuino, que por supuesto excluía a Pulti, para tener un intendente peronista.

Mientras el elenco de Cheppi desembolsaba una fortuna en propaganda, el gobierno nacional abasteció y abastece, con recursos del tesoro nacional para obras que se financiaban con un innegable crédito político para el intendente. La impronta mediática del gobierno municipal le agregó la cuota que le faltaba a los hechos concretos. Aunque no se comparta el mecanismo ni los métodos, el ciudadano vió y creyó que esto debería seguir, y lo respaldó en las urnas.

Pulti participaba de los asados en el quincho de Olivos, compartía el círculo dilecto del ex presidente. Scioli lo hizo tomar la palabra en la primera reunión de intendentes oficialistas en La Plata, para respaldar a Cristina después de la muerte de Néstor. Esto es de una importancia que no se mensura debidamente en el orden local. No hubo gestos de rechazo en el exigente paladar cristinista (que no dudó en cortar cabezas históricas del peronismo ni de alambrar el poder sindical de Moyano).

Pulti  (cuando llegó el primer Talgo) le obsequió y la vistió, con un tapado tejido en Mar del Plata, en la ferroautomotora, y como ese tuvo infinidad de gestos, más cercanos a la obsecuencia que a las convicciones. Pero si Boudou (entonando consignas montoneras) es el candidato a vicepresidente de la Nación,  en esa lógica de razonamiento ¿Por qué no incluirlo a Pulti como a un leal? Scioli siempre lo llamó a Pulti para participar de reuniones con gente pura del Frente Para La Victoria. Usa la sede alternativa de gobierno en el polo de los hoteles Hermitage y Provincial, en forma conjunta sus desplazamientos, no han encontrado grietas.

¿La inseguridad? Tampoco pegó. Muy lejos de conformar ha sido sin dudas la pata más floja de un gobierno que no acertó nunca. Ni aún con recursos, desviados, malgastados, objetos de investigación judicial federal, con la municipalidad rechazada como querellante, con una ciudad que se debate entre las rejas y la defensa propia, con la línea que le bajan a policía y a la justicia bonaerense.

El intendente se sacó fotos con despachos armados al aire libre, en simulacros de firmas de convenios por el predio de disposición final y por la compra de 147 hectáreas, para tratamiento en la planta de tratamiento de efluente cloacales.

Acción Marplatense con mayoría propia en el HCD, espera un futuro venturoso a 70 días del 23 de octubre. Hoy por lo menos defendería las bancas que renueva y que fueron obtenidas en 2007.  Nada desdeñable por cierto, cuando enfrente sólo se observan turbulencias.    

Jorge Elías Gómez

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