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“Como miembros de la Iglesia que confiesa a Cristo Resucitado nos comprometemos a ser agentes de un mundo nuevo”

Luego de cuarenta días de preparación –cuaresma- y de una intensa actividad durante el jueves, viernes y sábado Santo, la Pascua de Resurrección, que se celebra hoy domingo es el día más esperado de la Semana Santa. El Obispo de Mar del Plata, Monseñor Antonio Marino celebró esta mañana la Santa Misa en la Iglesia Catedral ante miles de fieles que participaron de este “día de alegría”. En el altar, se encontraba encendido el cirio pascual, símbolo de Jesús Resucitado, también la imagen de la Virgen de Luján había sido ubicada a la derecha.

“Con el alma llena de incontenible gozo, celebramos la solemnidad de la Pascua. Este es el domingo por excelencia, el día del Señor, el más glorioso entre los días del año. Con la resurrección de Cristo, celebramos también nuestra victoria, y el universo entero alcanza en la carne del resucitado su cúspide de gloria” inició la homilía, Monseñor Marino, resaltando la importancia de este día de Pascua.

“Quienes nos esforzamos por seguir a Jesús, hoy dejamos que su luz nos envuelva. En medio de tanta oscuridad, tenemos plena certeza de que el camino que él nos propone es el verdadero camino que conduce a la vida en plenitud” manifestó el Obispo.

 

“Como Pueblo de Dios, reunido por la fe en Cristo resucitado, anunciamos el Evangelio de la vida. Hemos sido redimidos por el ´autor de la vida´. En momentos en que la cultura contemporánea produce en nuestra patria un grave eclipse de las verdades fundamentales sobre la vida, los cristianos queremos ser agentes de vida y no de muerte. De distintas formas se atenta contra la vida: el aborto y la eutanasia, las falsas concepciones sobre el matrimonio y la familia, las condiciones infrahumanas de vida y el trabajo precario, la difusión de la droga y la falta de inclusión educativa, entre otras muchas formas de agravio a la dignidad del hombre”, remarcó el Obispo de Mar del Plata.

 

Luego concluyó “como miembros de la Iglesia que confiesa a Cristo Resucitado, Señor del universo y de la historia, quedamos comprometidos con él a ser agentes de un mundo nuevo, que exprese en sus instituciones y en la vida de los ciudadanos la gloria de Dios y la dignidad inviolable del hombre. La gloria esencial de Dios nadie puede quitarla, ni aumentarla ni disminuirla”.  Y manifestó a los fieles “la presente solemnidad debe llenarnos de luz para proyectar en las oscuridades de la vida y para comunicar a los demás, puesto que el cirio pascual no es un mero detalle decorativo de esta celebración. A todos nos llama Cristo para ser testigos de su luz y su verdad. Aun a riesgo de quedar en desventaja y perder el prestigio de una profesión o el honor de un cargo que otorga el mundo”.

 

Al finalizar la Santa Misa el Obispo saludó a todos los fieles en las escalinatas de la Catedral, augurándoles una feliz Pascua de resurrección y bendijo a niños, y adultos que se lo pidieron.

 

 

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