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Caso Labolita: “quedó acreditado que Mansilla y Duret secuestraron y torturaron a Carlos”

En la lectura de los fundamentos del fallo que condenó al ex general Pedro Mansilla y absolvió al coronel Guillermo Duret por la acusación de haber secuestrado, torturado y matado a Carlos Labolita, un militante de la juventud peronista, en 1976, sólo uno de los jueces pudo dar a conocer su escrito.

Los otros dos integrantes del Tribunal Oral Federal Nº1 de Mar del Plata desalojaron la sala ante los aplausos para Rozanski, que condenó a los dos ex militares, y el abucheo general con el que el público mostró su disgusto con la decisión de Jarazo y Esmoris, que dejó a Mansilla con prisión en su domicilio y a Duret en libertad absoluta.

Rozanski lee sus fundamentos mientras sus colegas intentan vencer al sueño. Foto: Marcelo Núñez
Rozanski lee sus fundamentos mientras sus colegas intentan vencer al sueño. Foto: Marcelo Núñez

A partir de las 10 de la mañana, varios grupos de Derechos Humanos y diversas organizaciones como JP Evita, Multisectorial contra la impunidad y Abuelas de Plaza de Mayo, desplegaron sus carteles y pancartas en la entrada del Tribunal Oral, ubicado en Luro 2255.

Durante las primeras horas de lectura se hicieron oír los bombos y cánticos de la gente que apoyaba a la familia y reclamaba “Justicia” por todos los desaparecidos.

Juez Carlos Rozanski: “el asesinato de Labolita se dio en el marco de un genocidio”

Con el comienzo de la lectura de los fundamentos del juez Carlos Rozanski, que comenzó pasadas las 11 del mediodía, la audiencia calló y escuchó atentamente.

“Quedó acreditado que Mansilla y Duret secuestraron y torturaron a Labolita”, aseguró el fundamento del juez desde un principio.

Esta es la cara de los jueces mientras eran insultados por la audiencia. Foto: Marcelo Nuñez
Esta es la cara de los jueces mientras eran insultados por la audiencia. Foto: Marcelo Nuñez

Como los rumores hablaban de que sus colegas habían decidido liberar a Duret y dejar que Mansilla cumpla condena en su domicilio debido a “la falta de pruebas”, Rozanski prosiguió: “se sabe que en estos casos los autores de los homicidios buscan por todos los medios tapar cualquier tipo de pruebas que los incriminen. Teniendo en cuenta este punto fundamental, creo que la prueba con la que se contó en esta oportunidad, fue abrumadora: los testimonios y la documentación que se presentó fueron más que suficientes”.

Además, el juez creyó oportuno y así lo hizo notar, que era necesario dejar en claro que el crimen de Labolita se daba en el marco de “un genocidio” y que por este motivo era necesario considerar el caso como “Delito de Lesa Humanidad” que no prescribe.

En cuanto a Mansilla, Rozanski aclaró que debido a todas las pruebas era necesario no sólo sentenciar al imputado sino obligarlo a cumplir su condena en cárcel común, dejando de lado su edad ya que para el caso es irrelevante.

“Amor y odio”

Luego de 9 horas de exposición, la familia y diversas personas presentes en la sala de audiencia, se pararon y comenzaron a aplaudir al juez por los fundamentos que había dado para estar en disidencia con los otros integrantes del Tribunal.

Afiches de repudio de los presentes. Foto: Marcelo Núñez
Afiches de repudio de los presentes. Foto: Marcelo Núñez

 

Acto seguido, algunos presentes sacaron pancartas que decían “Duret asesino. Esmoris y Jarazo, cómplices de los genocidas” y comenzaron a abuchear a los otros integrantes del Tribunal por lo que se pidió que se desalojara la sala.

 

 

Nadie los quiso escuchar

Tras tomarse un cuarto intermedio, el Tribunal volvió a la sala de audiencia para continuar con los fundamentos de los jueces Nelson Jarazo y Alejandro Esmoris, que fueron quienes lograron el veredícto por mayoría. Sin embargo, en esta oportunidad, la gente ya se había retirado de la sala por lo que tras unos minutos de lectura, los abogados querellantes pidieron una copia del documento de 270 carillas y se suspendió la lectura.

El público se retiró luego de la lectura de Rozanski, ya no quisieron escuchar a Jarazo ni Esmoris. Foto: Marcelo Núñez

Por Marcela Lujan

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