Política

Campagnoli repudió el escrache a la hija de Daniel Adler

Jose-Maria-Campagnoli

José María Campagnoli volverá el lunes a la fiscalía de Saavedra después de siete meses de suspensión. “Estoy contento, pero vuelvo en condiciones muy desventajosas”, dice.

Diez de las personas que trabajaban con él fueron reubicadas en diferentes fiscalías y su jefa, Alejandra Gils Carbó, nombró a otra persona como jefe de la Secretaría de Investigaciones Penales (SIPE), otra dependencia que Campagnoli tenía a su cargo; su puesto en esta secretaría formalmente no existe más.

Además, el Tribunal de Enjuiciamiento se negó a dar por terminado el jury en su contra y seguirá juzgándolo, aunque le levantó la suspensión. Lo hizo por cuatro votos contra tres, una nueva mayoría que es muy esperanzadora para el destino de Campagnoli.

Ayer, en el estudio de su abogado Ricardo Gil Lavedra había clima de fiesta. “El apoyo de la gente fue impresionante. Un peluquero me ofreció cortarme el pelo gratis de por vida”, contó Campagnoli. Dijo que tiene unos 300 mensajes en su teléfono que no pudo contestar y que se levantó a las 6 para responder mails.

Campagnoli sostiene que no cometió ningún error en el caso Báez, aunque lo hayan declarado incompetente. Su juicio político, dice, es una “persecución” y el responsable en las sombras es el Gobierno.

En otros tiempos, Gils Carbó y él tuvieron una buena relación; a punto tal que ella le encargó que investigara el caso del testigo desaparecido Alfonso Severo. ¿Qué pasó desde entonces? Campagnoli dice que no lo sabe. Que nunca se lo puso a preguntar.

“Que yo vuelva a trabajar es un paso importantísimo, si bien faltan muchas cosas”, dice. “Lo primero, que me reintegren a mis colaboradores? desmantelaron mi equipo. Arranco en condiciones desventajosas, con un clima adverso”, afirma.Ayer se reunió con Eduardo Casal, que reemplaza a Gils Carbó (de viaje) y le pidió que le reasignaran toda la gente y las instalaciones que tenía. Por el momento no le contestaron.

Esta mayoría de 4 a 3 de ayer, ¿le resulta alentadora para la definición del jury?

No puedo hacer ninguna especulación, pero no es una mayoría que se formó ayer. Tres de los jurados que votaron en contra de la suspensión habían dicho lo mismo en diciembre; sostenían que yo nunca debí haber sido suspendido. Y se sumó Miño (Leonardo, el reemplazo de la jurado que renunció, Cristina Martínez Córdoba).

¿Qué opina de la renuncia de Martínez Córdoba, que alegó un pico de estrés?

No lo sé, pero yo veía en las audiencias a la doctora Martínez Córdoba muy concentrada tomando nota, y tengo la sensación de que iba a votar a favor mío y por alguna razón que desconozco renunció. Ella explicó que fue por una razón de salud.

Quienes promueven su remoción dicen que renunció por las presiones mediáticas y las amenazas vía Twitter. ¿Qué opina?

Yo no conozco ninguna amenaza puntual y me parece que hay cargos públicos que conllevan soportar ciertos embates propios de la función. Yo sufrí una gran campaña mediática de medios afines al Gobierno que han dicho barbaridades de mi persona. Me parece que no debería influenciar el ánimo de ningún magistrado lo que se diga a favor o en contra en las redes sociales.

-Ayer el tribunal votó por unanimidad un repudio por panfletos amenazantes contra el jurado Daniel Adler (votó contra Campagnoli).

-Eso lo repudio totalmente. Me parece una barbaridad que amenacen a la hija de cualquier persona y aún más si es para tratar de influenciar a alguien.

En paralelo con este jury avanza en la Procuración una investigación contra usted por malos tratos, abusos y persecución a vecinos del barrio Mitre, con testimonios en su contra de varios vecinos, ¿Qué opina?

Hasta donde yo sé, en el expediente en sí no hay nada de lo que se ha sostenido mediáticamente. Ninguno de los vecinos dijo eso cuando lo citaron a declarar. Buscan poner a la gente en mi contra. Yo nunca fui al barrio, salvo una vez a llevar colchones cuando se inundó, o sea que todo es falso. También dicen que yo ordené allanamientos cuando como fiscal no puedo hacerlo; lo hacen los jueces. Es parte de la campaña para desprestigiar mi imagen en el marco de una persecución.

-Este jury que enfrenta ahora es por su desempeño en la causa contra Lázaro Báez, ¿considera que cometió algún error?

-Creo que no, al contrario, y todo mi trabajo fue convalidado.

-¿Aunque lo hayan declarado incompetente?

-Es que la declaración de incompetencia es por una cuestión de practicidad, por la comunidad probatoria que había. En ningún momento del fallo se haba de que yo no era competente para investigar lo que estaba investigando.

¿Qué va a hacer ante la decisión de rehacer el juicio?

Nosotros ya dijimos que no es válido.

Pero el Código dice claramente que si un proceso se suspende más de diez días debe rehacerse, ¿cómo lo interpreta?

En este caso el juicio se cae por razones ajenas a la defensa y nosotros creemos que todo lo que se llevó adelante es válido. No es posible hacerlo de nuevo. Y que se incorporen por video va en contra de la inmediatez que requiere el juicio. Hay fallos que ya lo dijeron claramente.

Usted dijo que fue determinante para lo que pasó ayer el apoyo de la gente, ¿por qué?

La gente se movilizó en la calle, juntó firmas, fue muy impresionante. Me han pasado cosas geniales, ayer me paró un móvil de la policía aeronáutica y todos se bajaron a saludarme y darme su apoyo. Un peluquero me ofreció cortarme el pelo gratis de por vida. Y también agradezco el apoyo de todos los dirigentes políticos y a los medios, que pusieron la discusión al alcance de todos. Si no hubiese tenido repercusión, tal vez yo no podía volver a la fiscalía.

Usted dice que sufre una persecución, ¿cree que el Gobierno está detrás?

(Hace un largo silencio, sonríe) -Y… yo pienso que sí. Ésa es la verdad. No me parece que se pueda sacar a un fiscal así nomás como se me sacó a mí… A veces me parece un poco presuntuoso creer que soy para tanto, como para inquietar a un gobierno, pero me ha llegado de más de una fuente que muchos lo viven como una cruzada contra mí y está claro que hay un interés. Yo lo siento una persecución política.

La Nación

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