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Artime y Di Scala, son los “Pimpi” de Pulti y Guillermo Moreno: agárrense los huevos … de pascua

El anuncio del control del congelamiento de precios a través de Marcelo Artime, suena a una parodia política difícil de igualar. ¡¡¡ De la cuna de la UCedé al congelamiento de precios!!! hace rato que prendió fuego los libros de su biblioteca. Pero tanto él como Di Scala, ya tienen su antecedente, en operaciones de este tipo.

 

Durante el gobierno del ex intendente Daniel Katz, la ropa de controlador la tenía el doctor Federico Alvarez Larrondo, que amenazante decía que iba a controlar el suministro y precios de los combustibles, surtidor por surtidor. Era en los tiempos en los que Néstor vivía y bajaba línea a través del inefable Guillermo Moreno. Katz en ese momento de suba de precios previos a la temporada alta, decía que los turistas no debían ir a comer rabas al puerto porque era más caras. Se vuelven insufribles para la gente, no las rabas, sino Katz en este caso.

 

Todo ese disfraz que se utiliza desde hace ocho años, para ocultar los números reales de los valores de la canasta básica y otras mediciones del INDEC, ahora Artime y Di Scala han quedado para poner la cara ante lo inevitable: el rotundo fracaso del congelamiento de precios, que ha comenzado a dar sus resultados: góndolas vacías y aparición de segundas marcas a valores más altos, con lo cual el consumidor queda absolutamente desprotegido.

 

Estos funcionarios, Artime y Di Scala, que se visten de “Pimpí” Colombo, no tienen estructura ni para controlar el horario de los empleados municipales ni tienen la menor aproximación para cumplir acertadamente con una misión que se presume deben cumplir en los mercados. Di Scala y Artime, por orden de Pulti, saldrán también a promocionar la tarjeta única para los súper mercados. Es decir “Siga el Corso”

 

Pero en estos días de festejo por el 0,5 % de inflación en febrero, recibirán otro golpe en la mandíbula. Los aumentos de la tradicional canasta de Pascuas, que no baja del 30 % de diferencia en relación al año anterior, con lo cual seguirán con la olla a presión y tendrá arrastre en meses venideros. Ni hablar de los productos de primera calidad, que en algunos casos se vuelven casi inaccesible para una clase medianamente acomodada, pero ahogada y asfixiada, por los atorrantes políticos, que se quedan con el esfuerzo de años y años de trabajo.

 

Es tal el desequilibrio que están produciendo, que sólo por la aplicación de la obediencia debida (con abultadas remuneraciones de bolsillo mensuales) ponen la cara dura en nombre del modelo nacional y popular. Hay que cortarles el camino, aunque sepan ellos muy bien y mejor que nadie, que desde el ridículo no se vuelve. Claro que ya no les importa, llevan años embolsando dineros públicos por derecha y por izquierda.

 

Jorge Elías Gómez

[email protected]

 

 

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