Información General

Advertencia de la Defensoría del Pueblo: tomar conciencia sobre el “bullying”

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La Defensoría del Pueblo de la Municipalidad de General Pueyrredon, ante los lamentables hechos que sistemáticamente van tomando estado público, llama a tomar conciencia acerca del fenómeno denominado BULLYING, o “acoso escolar”, que es una de las expresiones de la violencia en las relaciones, que van tomando cada vez más espacio en nuestra sociedad.

Por eso difunde información proporcionada por el programa Prevención y Acompañamiento para la Inclusión Educativa y Social (PAIES) de la Municipalidad de Vicente López.

El BULLYING o MALTRATO entre alumnos se trata de una conducta de persecución física y/o psicológica prolongada que realiza un alumno contra otro al que escoge como víctima de repetidos ataques. La continuidad de estas relaciones o vínculos provocan en la víctima ansiedad, descenso del autoestima y cuadros depresivos que dificultan su integración en el medio escolar y el desarrollo normal de los aprendizajes.

Tipos de bullying:

–        MALTRATO FÍSICO DIRECTO: patadas, golpes, agresiones con objetos.

–        MALTRATO FÍSICO INDIRECTO: esconder a otros sus pertenencias o robarlas, romper objetos.

–        MALTRATO VERBAL DIRECTO: insultos, burlas, reírse del otro, usar sobrenombres despectivos. Suele ser el más habitual.

–        MALTRATO FÍSICO INDIRECTO: hablar mal de alguien a sus espaldas, hacer correr falsos rumores.

–        EXCLUSIÓN SOCIAL: no dejar participar a alguien de una actividad, ignorarlo, “ningunear”, tratar al otro como a un objeto. Se aísla al niño o joven de sus pares.

–        MALTRATO PSICOLÓGICO: suele ser consecuencia de los anteriores. Se daña el autoestima, fomentando el temor y existiendo riesgo de producir enfermedades psicológicas.

El bullying se construye lentamente en el día a día de las relaciones interpersonales, siendo difícil de identificar ya que en los inicios suele ser poco evidente y puede mantenerse oculto a los adultos, pero es bien conocido por los chicos.

Por eso se recomienda estar atento a si existen indicadores frente a los que prestar atención puesto que pueden dar cuenta de situaciones de BULLYING.

Si un niño o joven, en la escuela:

•            Es objeto de burlas, bromas desagradables, es llamado con sobrenombres, lo insultan o molestan, acostumbra a estar involucrado en discusiones y peleas en las que se encuentra indefenso y siempre acaba perdiendo.

•            En los juegos o deportes en equipo es el último en ser elegido, en el patio suele andar solo y se queda cerca de los maestros u autoridades. No tiene amigos.

•            En clase tiene dificultades para hablar (cuando lo hace o realiza una pregunta, se escuchan risas o comentarios por lo bajo), da una impresión de inseguridad y/o ansiedad, tiene un aspecto triste. Con el tiempo, sus notas y su rendimiento escolar disminuyen, incluso si se trata de un buen alumno.

En la casa:

•            Llega con la ropa estropeada, los libros sucios o rotos, ha “perdido” objetos y/o dinero.

•            No quiere ir a la escuela o pide que lo acompañen, evita determinados lugares, determinados días o clases. Recorre caminos ilógicos para ir a la escuela.

•            No lo invitan otros compañeros a su casa ni invita a la suya.

•            Tiene pesadillas, trastornos psicosomáticos, moretones o arañazos, cambios súbitos de humor.

En cuanto a como proceser, es importante que tanto los padres y /o adultos responsables como las escuelas trabajen en conjunto y cooperen para prevenir estas situaciones y subsanarlas.

Es importante que quien suponga que su hijo es objeto de bullying:

•            Reaccione con calma, sin reproches ni culpabilizaciones.

•            Lo estimule a hablar y le pida que cuente qué está pasando. Es importante que valores la importancia y la gravedad de la situación: no siempre se trata de algo “de chicos”. Si parece necesario, ponerse en contacto con las autoridades de la escuela.

•            SI ESTÁ IMPLICADO EN CONDUCTAS AGRESIVAS, ayudarlo a entender que hay límites y que está perjudicando a un compañero que merece respeto al igual que él. Trabajen entre los dos para encontrar formas no agresivas de relacionarse con los demás.

•            SI ESTÁ EN EL ROL DE VÍCTIMA, hacerle ver que lo que está pasando no es su culpa, que puede pasarle a cualquiera y que entre todos lo van a ayudar a superarlo. Frente a ambos casos, puede ser conveniente buscar ayuda profesional.

•            Expresar preocupación a la escuela y colaborar con sus acciones. Intentar encontrar juntos soluciones positivas para todos los implicados. Tener paciencia, trabajando para que la situación mejore y evitando complicarla.

•            LA PREVENCIÓN ES LO MÁS IMPORTANTE. Mantener una comunicación fluida con hijos e hijas y darles modelos positivos, resolviendo los conflictos a través del diálogo y la comprensión. Educar a los chicos en valores de respeto y tolerancia, cuidando su crecimiento emocional y fomentado la autoconfianza.

•            Definír normas claras y consistentes de convivencia: explicarles de forma simple qué está permitido y qué cosas no lo están, dando argumentos que ellos puedan entender.

•            Darles oportunidades para construir amistades e interesarse por las mismas: preguntar cómo se lleva con sus amigos y compañeros de clase, interesarse por conocerlos, darles lugar para que los inviten a casa.

•            Sin prohibir, prestar atención a los programas de TV, videojuegos o a las páginas que visitan en Internet y el uso que hacen de las redes sociales. Darle su espacio, pero es importante ofrecer alternativas, ya que muchas veces los chicos están en contacto con ciertas cosas que refuerzan la rodea de que la agresión, y la violencia son la única manera de resolver conflictos. Favorecer actividades en las que puedan desarrollar confianza en sí mismos y en las que estén en contacto con otros chicos, como los deportes en equipo.

•            Tener una relación fluída con la escuela, brindando apoyo a los docentes y avalando su autoridad. Comunicar la aparición del fenómeno bullying al equipo de conducción docente, tutor o al profesional psicólogo o psicopedagogo u orientadores psicopedagógicos, con el objeto de diseñar estrategias conjuntas.

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