Deportes, Fútbol

Adíos a un grande, Alfredo Di Stéfano

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Hola a todos. Parte el mejor futbolista, el más completo, a los ochenta y ocho años, su corazón dijo, “hasta acá Maestro”. Para los italianos fue un tuttocampista, porque su parcela de juego, ERA TODO EL CAMPO DE FUTBOL. No fue mezquino en el esfuerzo, NUNCA, lo veías cabeceando en un área y recorría todo el terreno para provocar otro córner, pero en su defensa, leía los partidos, colocaba a los suyos, bajaba, subía y hacia goles.

¿Quién dio más…? Tenía mal carácter, no era agrio, pero era exigente que no es lo mismo… Nunca perdió el punto de “porteño” que lo hacía irónico, sagaz, mordedor en las frases, que no todos entendían de primera, sobre todo los españoles. Se hizo famosa aquella frase que soltó en medio de un partido y que provocó estupor entre compañeros y rivales que la escucharon: “CHE, DECIME QUE COBRAS??” Como para todo argentino futbolero, cobrar es sinónimo de sancionar, pero en aquella España de los cincuenta , era como decirle al árbitro, “¿cuánto dinero querés?”

Colaboró con Televisión Española en el Mundial de Italia, pese a los años que llevaba por entonces en Madrid, sus comentarios seguían teniendo cadencia argentina… para graficar que el arquero de la albiceleste no era seguro de manos, dijo_ ” en lugar de guantes Goicochea parece que tiene cascos…” el relator quisó corregirlo, -“auriculares Don Alfredo, auriculares….” Salió la vena del Maestro, irreductible, “pero no pibe, CASCOS,, cascos como los “cabayos”, por eso no agarra una el arquero…..” ¡¡¡GENIO, ETERNO GENIO Y FIGURA!!!

Mañana y en días siguientes se conocerán mil historias, pero cuento las mías. Estuve tres o cuatro veces con el Maestro, la primera no estuve, hablamos por teléfono, gracias a un italobrasileño que me puso al habla con Alfredo: ¿Qué haces pibe? me preguntó cuando le pasaron. — “nada Maestro, un orgullo hablar con usted, tengo tantas cosas que agradecerle, un argentino triunfando en los cincuenta como Fangio…” Lógicamente no le veía la cara, pero me lo imaginó, poniendo cara de “que me decis…?” Sigo hablando antes que me cuelgue, porque sabía como era…. “Maestro, alegría inmensa, me acuerdo cuando fue con el Real Madrid a la cancha de River, todavía jugaban algunos de su época, Carrizo, Angelito, Pippo Rossi… me paró y se reía…. me soltó, “che, pero no sos un pibe, ya sos medio veterano” y comparti sus risas como si esos minutos hubieran sido horas.

Nos vimos en otras ocasiones, porque por entonces era suministrador de café para el Club de Veteranos del Real Madrid y solía encontrarme con Grosso, Amancio, Del Bosque y con el Maestro, charlábamos sobre aquella época y la por entonces actual, Michel, Butragueño, Hugo Sánchez y Paco Buyo, entre otros. Mandibula apretada, mirada penetrante y de permanente visión periférica, que como en el campo, controlaba o seguía los movimientos de todo el mundo en aquella oficina.

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Hay gestos que definen a una persona y lo acompañan toda la vida, aunque el cuerpo, vaya siendo el que corresponde a la edad del calendario. En la mañana siguiente a unReal Madrid Juventus, de esos de las remontadas del Madrid, del miedo escénico de Valdano, de la frase siempre vigente de Juanito soltada a otro equipo italiano que debía jugar la vuelta en el Santiago Bernabeú: “noventa minutti en el Bernabeú sono molti minutti….” me crucé con el Maestro en la entrada, ya usaba el bastón, el tiempo lo empezaba a encorvar, pero nunca perdió su mordacidad… “viste pibe, pasamos de milagro, me cachendie…”

Solía encontrarlo en el Mesón Txistú, lugar obligado para jugadores, dirigentes, socios y aficionados del Madrid , aunque él prefería la tranquilidad de otros restaurantes, donde acudía menos público en busca de la foto, el recuerdo firmado o simplemente de un autógrafo, le gustaban las largas sobremesas y la repetida dosis de café, antes de marcharse.

Precisamente nuestro Sebas tiene un autógrafo de Alfredo, firmado en uno de estos mini encuentros, en los que charlábamos menos porque al Maestro ya le iba gustando más escuchar que hablar. Hace pocos años, ya bastante perjudicado por su estado de salud, no dejó de acudir a Hungría, para acompañar en su último viaje a “Cañoncito Pum”, Ferenc Puskas , compañero de aquel Real Madrid, ganador de cinco “orejonas” como se le llama a la Copa de los Campeones, el Madrid de los uruguayos Pepé Santamaría y Oscar Rial, de la Galerna del Cantábrico, Paco Gento, de nuestro académico y Campeón Sudamericano de 1957.

Rogelio Domínguez, de Velazquez, entre otros. Cuando empecé a trabajar en una empresa, las oficinas eran alquiladas muy cerca del famoso chalet de Alfredo, muy cerca del Bernabeú, allá que fui y siempre lamentaré no haber tenido una cámara, porque estuve, vi y toque el monumento que el Maestro colocó en el jardín, una base y un balón acompañado de un texto muy simple: “GRACIAS VIEJA” Fue su agradecimiento a la de cuero, que le permitió jugar en aquel River, como suplente al principio de otros fenómenos, Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustou, la famosa Máquina de fines de los añoscuarenta. La misma “vieja” con la que triunfó en aquel Millonarios de Bogotá, junto a otro argentino desconocido, pero que sin embargo Alfredo reconocía como un jugadorazo, Oscar Báez.. Allá por 1984, fue entrenador del primer equipo del Real Madrid y subió a primera varios jugadores del Castilla, seria el reserva del equipo de primera, aunque aquí esa categoría no existe.

El asunto es que empezaron a entrenar con los titulares de primera, chavales como Butragueño, Michel, Sánchis, Vázquez, que luego pasarían a ser la “Quinta del Buitre”, Alfredo los descubrió. Por esa época, se utilizaba la ex Ciudad Deportiva del Real Madrid, ubicada en Paseo de la Castellaña, al norte de la capital, pero dentro de la ciudad. Algunas mañanas como el trabajo me lo permitía ¿o no?, el asunto es que me gustaba ver entrenar al Maestro, se quedaba con los porteros y les disparaba desde fuera del área, una mañana yo estaba detrás de la portería, para ver mejor y se picarón Alfredo y Paco Buyo (con quien años más tarde coincidiríamos en Illycaffé) . -Si tiró a puerta no me atajas más de uno, decía el Maestro…” _ El arquero no se quedaba atrás, “el asunto es que tires a puerta….sino ¿Cómo los atajo? – Hacemos otra le dijo Alfredo, “mirá, por chulo, te tiro cinco, cuatro a los palos y la otra no la ves….” NO LO PODIA CREER…. CON 64 años, CLAVO DOS POSTES, DOS TRAVESAÑOS Y LA ULTIMA SE LA COLO ABAJO A UN PALO……· Me fui, pensando, Joder lo que habrá sido verlo jugar a este hombre cuando tenia cuarenta años, ya no digo de joven….. INCREIBLE, LA VI NO ME LA CONTARON. Años más tarde, hablando con Paco, lo recordábamos aunque a él seguía sin hacerle puta gracia,  jajaja y me decía, menos mal que ahora no trabajas de periodista porque me hundirías,jajaja… El tema es que Alfredo NUNCA perdió las ganas de ganar, de competir, el corazón se habrá aburrido de estar en el cuerpo de una persona asi de ganadora y en un descuido lo abandonó…

Hugo Barze Mendigochea

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