Básquet, Deportes

A Peñarol le alcanzó con dos cuartos y dejó en ridículo a Quilmes

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Llegaba sin convencer en las dos últimas presentaciones pero el rival de toda la vida lo esperaba en el Superclásico del básquetbol argentino. Y como ya es costumbre, después de dos cuartos erráticos, Peñarol se alzó con una nueva edición de un cotejo con altibajos, pero que terminó con un contundente 86 a 59 para el “Milrayitas”, que una vez más festejó frente a su gente y se aseguró el segundo lugar en la tabla general de la Liga Nacional .

“La Peña” comenzó muy impreciso desde el arranque. Apurado en cada ofensiva y sin tomar las decisiones correctas. A medias lo aprovechó el “Tricolor” con ataques en movimiento hacia la canasta que le permitieron sumar buenos dividendos para pasar al frente en el primer cuarto.

La constante de ambos en ese primer tiempo fueron las pérdidas. Quilmes sumó 8 en diez minutos pero no lanzó tan mal. En el caso de Peñarol falló demasiado frente a la canasta.

En el segundo segmento los orientados por Fernando Rivero pasaron al frente en el juego con un pasaje importante en defensa y ataque. Pero los de Ramella usufructuaron un quedo significativo del “Milrayas” y se escaparon nuevamente por cinco puntos.

Los dos siguieron imprecisos a la vuelta de los vestuarios. El goleo bajo así lo reflejaba, a cinco del final del tercer cuarto, el cervecero ganaba por cuatro (34 a 30).

Las pérdidas en Quilmes fueron un problema sin solución a lo largo del juego. Mientras que “La Peña” no lo perdonó, con corridas de contra que finalizó Boccia de cara al canasto, pegando el zarpazo para liderar el partido.

Penarol defendió duro su tablero y eso se notó en el trámite del tercer segmento. Cada contra del local fue explotada a la perfección por Campazzo en la conducción, más el aporte de Boccia, Gutiérrez y Giorgetti que revirtieron el marcador con siete de luz y un parcial de (21-7) en el cuarto.

En los últimos diez minutos del encuentro el base Facundo Campazzo se hizo dueño de los tiempos del “Milrayitas” y controló las ofensivas provocando una ventaja que llegó a ser de 15.

Quilmes se desinfló luego de un tercer parcial para el olvido. Y en el segmento final no pudo corregir su noche errática de cara al gol, con más de 20 pérdidas y un Walter Baxley nublado en ataque.

El múltiple campeón marplatense se aprovechó de su eterno rival y con aciertos desde siete metros estiró aún más la ventaja.

Hasta un triple de Leiva a segundos del cierre, describió un 86 a 59 inesperado en el inicio pero esperado en el final.

Nueva edición del Superclásico con el ganador habitual y esperando por los cuartos de final de la liga en la segunda posición de la tabla.

 

 

 

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