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“Nos tiene que doler, como argentinos, que haya niños desnutridos”

Paz, pan y trabajo. Fue el pedido más escuchado entre los fieles que participaron de la celebración de San Cayetano.
Paz, pan y trabajo. Fue el pedido más escuchado entre los fieles que participaron de la celebración de San Cayetano.

Con gran concurrencia se llevó a cabo en el templo de Moreno 6776 la celebración por San Cayetano, el patrono del trabajo. Durante el transcurso del día hubo varias actividades junto a las tradicionales bendiciones de las espigas que realizaron varios sacerdotes de Mar del Plata. La extensa fila de personas rodeó toda la manzana donde está ubicado el templo.

Además, durante la jornada el obispo de la ciudad, Juan Alberto Puiggari, presidió la procesión y la misa central en la que se refirió a las dos motivaciones de los fieles que se acercan al santuario en este día: “nosotros queremos pedirle a Dios por intermedio de San Cayetano, que nos de pan y de trabajo para todos. Y como insistimos también en la procesión que nos de las ganas para el trabajo, en la Argentina faltan fuentes laborales pero también la cultura del trabajo”.

El obispo hizo referencia al mensaje que el Papa Benedicto XVI dirigió con motivo de la colecta Más por Menos y aclaró que “en realidad él no hace una intervención política, sino que prepara y nos motiva a nosotros, los cristianos, para la colecta. Nos pide solidaridad para superar este escándalo de la pobreza y de la exclusión social. Nos tiene que doler como argentinos, en esta tierra bendita del trigo, de la soja, de la leche, que haya niños desnutridos”.

Pidió a Dios “que ilumine a aquellos responsables que pueden encontrar las políticas los caminos para que haya más trabajo, menos miseria y pobreza” y agregó “también tenemos que pensar en nosotros, porque el Papa nos dice, sean más solidarios, hagan lo posible para que en la Argentina no se sufra este escándalo. Cuántas actitudes poco solidarias que vemos en cosas sencillas de todos los días. Tenemos que cambiar esta sociedad que tiene muchos signos de muerte, porque Dios está ausente”.

En relación a la festividad, Puiggari señaló que “San Cayetano nos enseña la solidaridad, él era de una familia noble tenía mucho dinero y lo dio todo, para servir a los pobres y a los enfermos. La injusticia más grande de este mundo es que Dios está ausente en la familia, en la cultura, tenemos que hacerlo presente entre nosotros con nuestras buenas obras”.

Al finalizar la homilía, el obispo hizo referencia al año sacerdotal y pidió a los fieles que “recen por sus sacerdotes y pidan por las vocaciones; nuestra diócesis necesita más sacerdotes”. Posteriormente bendijo todos los objetos religiosos y también las manos de los peregrinos que con emoción se acercaron para recibir el agua bendita con que monseñor roció a los presentes.

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