Ciudad, Opinión

“Cuidar el patrimonio es respetar nuestra identidad y también la ciudad de doce meses”

“La Agrupación se hizo eco de la convocatoria y solicitó a las autoridades, junto a los vecinos, que se reflexione sobre la defensa del patrimonio arquitectónico de esta ciudad y que se escuchen las numerosas voces que se han alzado desde diferentes esferas”, sostuvo su referente Viviana Roca.

“Antes de avanzar en nuevas acciones que perjudiquen nuestra identidad solicitamos que se llame a una audiencia pública amplia y sin restricciones de participación, que defina el camino a seguir en cuanto a este invalorable aspecto de nuestra ciudad”, sumó la concejal mandato cumplido del Frente Nacional y Popular.

El encuentro de cientos de vecinos se dio el sábado a la mañana en el chalet situado en Sarmiento y Rodríguez Peña, que a pesar de los reiterados pedidos de los vecinos ya comenzó a demolerse. “La misma suerte corren otras innumerables construcciones de la ciudad, que se categorizan en los tradicionales chalets marplatenses y que hoy son rehenes de la desmedida búsquela de rentabilidad de muchas empresas constructoras”, señaló Roca.

 

“Esto provoca –quizás sin quererlo- una burbuja inmobiliaria que se retroalimenta así misma, aumentando desmesuradamente los precios de los lotes. De la misma manera, aumentan los valores del metro cuadrado de construcción, que a su vez aumentan los precios de las casas y departamentos que se construyen y que hoy parecen inalcanzables aun para los sectores medios de nuestra población”.

“Quienes son o serán los felices poseedores de estos inmuebles: solo los especuladores que consideramos pueden ser también los posibles perdedores. Tal vez no lo sean si esos fondos en realidad  no tienen los justificativos necesarios para su legitimación. O quizás la expectativa especulativa espera la posible intervención de los sectores financieros públicos y privados que permitan alcanzar a muchas familias jóvenes el anhelo de la casa propia”, interpretó la concejal mandato cumplido.

Frente a ello, Roca apuntó: “A estos valores quien puede hipotecarse para más que ‘toda una vida’. Tal vez la triste visión de la situación en España después de esa carrera especulativa permita, junto con la participación ciudadana, hacer reflexionar a estos sectores a que en situaciones de crisis perdemos todos, quizás un poco menos los que más tienen. Pero si miramos los déficits en calidad de vida de grandes sectores de la comunidad marplatense y las consiguientes manifestaciones de la injusticia social, que se traducen en violencias e inseguridades cuyas fronteras no poseen límites claros en cualquier ciudad, podamos entender definitivamente que las grandes diferencias sociales  en cualquier comunidad civilizada tienen necesariamente sus consecuencias, quizás no deseadas, en el resto de la ciudadanía”.

 

La marcha del sábado pasó por la vieja terminal de ómnibus, otro espacio del patrimonio arquitectónico de la ciudad que -sin escuchar a los vecinos- se pretende privatizar con la excusa de las reducciones presupuestarias del erario marplatense. “Nos preguntamos por qué otros espacios de orden público, como la Plaza del Agua, pueden y han podido ser sustentables dentro del marco estatal. Esa fue la decisión política que pudo prevalecer frente a esa pulsión privatista de los últimos tiempos. Y sin dudas fue un actor fundamental la defensa de los vecinos de la Plaza del Agua en el freno que se puso a la iniciativa de convertirla en otro shopping”, destacó.

“¿Por qué no se puede suceder lo mismo con la vieja terminal? ¿Por qué no pensar en un centro cultural y una extensa e iluminada plaza seca que posibilite la diversidad de acciones públicas culturales y sociales que establece vínculos  amigables y redes entre los vecinos de los diversos barrios circundantes? No es lo mismo recorrer esas manzanas con paredes de doce a veinte metros, que sólo permitirán ingreso a este lugar público por algunos sectores restringidos; que recorrer un amplio espacio público que invite a recorrerlos y vivirlo a una escala humana, que lo haga habitable y de uso masivo y  que no contenga  ningún obstáculo para que sea vivido intensamente por los diferentes sectores sociales que componen la ciudad”, diferenció la referente de la Agrupación Construcción Colectiva.

Roca reparó en el dictamen judicial que desestima  el decreto del intendente Gustavo Pulti que determina a una empresa como iniciador privado: “Esta resolución de la Justicia abre una nueva expectativa en la defensa de este patrimonio. Entendemos que  sería inteligente de parte del oficialismo retrotraer esta decisión para encontrar una más enriquecedora para la mayoría de la comunidad, en especial para los vecinos circundantes y todos aquellos que entendemos a este sector como un gran distrito  histórico cultural para la ciudad”.

La movilización terminó frente al famoso Chateau Frontenac, otro ícono de la ciudad situado sobre la costa marplatense. “Al verlo y al pensar en que muchos podemos anhelar viajar a Europa para apreciar en muchos casos castillos y bellas construcciones históricas, no se puede obviar que en la tradicional Europa esas edificaciones se mantienen porque se han refuncionalizado tanto en comercios, galerías, locales o departamentos. Y ante ello, nos preguntamos: ¿Qué pasa con nuestros profesionales y empresarios con respecto a la cultura identitaria de nuestra ciudad? ¿Cuidarla no sería a su vez cuidar una ciudad que pretende los doce meses y la posibilidad todavía incipiente del turismo extranjero? ¿No es contradictorio pensar en una puerto de cruceros y romper nuestra trama histórica patrimonial?”, enumeró Roca diversos interrograntes.

La referente de la Agrupación planteó que “sólo la ciudadanía activa y participativa de esta ciudad puede modificar algunas decisiones que la marcha del sábado puso en evidencia”. “Eso quedó plasmado –concluyó- tanto por los vecinos que activamente expresaron su disconformidad como aquellos que durante el recorrido aplaudían o asentían los objetivos de la misma. Quizás faltaron los pequeños comerciantes que son los que generalmente pasan desapercibidos pero que son los que resienten su actividad cuando se proponen estas mega construcciones tanto por sus sobre valuaciones en los alquileres como por la competencia desleal que en estos lugares se produce con las grandes marcas”, determinó Roca.

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