Ciudad, Información General

¿Por qué no se puede aumentar el boleto de colectivo?

– Bajo los mismos conceptos e insumos comunes, se aprueban otros aumentos que también paga la gente, de manera directa e indirecta. El caso más palpable es la recolección de residuos, cuyo contrato se ejecuta con un evidente sobreprecio, y las actualizaciones de contrato, han acumulado una deuda que reclama la contratista de $ 100.000.000.- ¿Alguien vio una manifestación contra el aumento del contrato de la recolección de residuos? No. Hay que cuidar la caja de los camioneros de Moyano.

La política oficial de Gustavo Pulti es continuar cediendo espacios a empresarios extranjeros que viven parasitariamente del Estado y de sus Bienes Públicos. Beneficiar a las empresas fantasmas pesqueras que depredan el Mar Argentino y lideran el trabajo en negro en la ciudad y la evasión impositiva. A quienes en sociedad, con la Lotería de la Provincia han convertido a Mar del Plata, en una de las cuatro ciudades con más actividad lúdica del país, donde frecuenta gente que juega hasta sus monedas. También las excepciones a empresarios de la construcción, que rompen líneas arquitectónicas, afectando el patrimonio histórico de la ciudad, cayendo bajo la implacable piqueta de las demoliciones. El gobierno municipal cae con su demagogia, sobre quienes han invertido durante décadas arriesgando su capital, haciéndole sentir un maltrato innecesario.

Mar del Plata cuenta con el mejor servicio de transporte público de pasajeros del país, en actualización de modelos, cumplimiento de frecuencias, extensión de recorridos y presentación de las unidades.

Se acaba de poner en funcionamiento, en una inversión de riesgo,  un sistema prepago que supera al SUBE (Sistema Único de Boleto Electrónico), que no ha podido poner en marcha toda la caja del gobierno nacional que manejan De Vido y Schiavi. El boleto SUBE no entrega comprobantes ni cuando se carga el crédito ni cuando se debita el pasaje, no entrega nada. Sólo se informa a través del lector en el momento. Un despropósito total que produce la desinformación, es impresentable.

Hace más de dos años, que están intentando la implementación del SUBE sin lograrlo, desconociéndose cuál es el valor real de la inversión, que paga el pueblo argentino en su conjunto. Quien tiene un accidente (utilizando el SUBE) sobre un colectivo en Capital Federal, no tiene comprobante para un eventual uso de la cobertura del seguro, lo cual puede originar millonarios juicios que también (como siempre) pagará el pueblo argentino.

En General Pueyrredón, hay una inversión real y varias veces millonaria de 500 colectivos ¿Cómo podría hacerlo la Municipalidad? Tal vez Ricardo Jaime le hubiera entregado un subsidio a Pulti, para que el grupo Cirigliano lo explote con retornos del Grupo Plaza. Mientras tanto es más fácil pegarles a los empresarios locales, cuando la verdadera responsabilidad es del gobierno municipal, que confunde tarifa con cumplimiento del contrato, es decir compara quinotos con mandarinas.

La municipalidad no puede sostener el mantenimiento de una moto de tránsito, no proveer de combustible a sus vehículos, camiones, camionetas etc. Los colectivos en manos municipales, no podrían funcionar por falta de gas oil por ejemplo. ¿Por qué no hay más puestos de carga de tarjetas? Por qué se está dañando la rentabilidad del sistema, y el porcentaje que se destina es magro, pero las consecuencias la sufren los usuarios, mientras los funcionarios siguen mintiendo.

Si no se cubren servicios con pago de horas extras asignadas (Personal de Inspección de Tránsito),  cómo puede imaginarse el servicio de transporte público en manos de funcionarios políticos inexpertos, que no conocen ni el recorrido de las líneas ni la metodología del costo ni la amortización de las unidades.

Todo el mal servicio que presta la concesionaria, es en realidad atribuible a la comitente. Falta de liberación de las paradas para el ascenso y descenso de pasajeros. Recorridos por calles intransitables, polvorientas, llenas de pozos y barro.

Un tema central es cómo deben desenvolverse los choferes de los micros en un tránsito caótico desde todo punto de vista. Hay que conducir sobre los colectivos que deben frenar, acelerar y desplazarse en vías de circulación, que comparten la vía pública en el tránsito más desordenado del país, como es el caso de Mar del Plata. Es real la queja de los pasajeros, pero hoy manejar un colectivo inevitablemente, se transforma en una enfermedad profesional, por su afectación del sistema nervioso.

Pulti no ha tenido, no tiene ni tendrá política de transporte, porque no ha salido del chabacano y falso discurso de la tarifa, nunca se interesó por conocer cómo se maneja integralmente el sistema de transporte público de pasajeros. A este gobierno municipal, sólo le interesa mantener un corte populista, que lo absorban las empresas y por lo tanto desnaturalizar y bastardear el contrato que debe hacer cumplir. Se va a terminar viajando como en el ex Ferrocarril Samiento.

¿Cuál es el problema de las monederas? Creer que es la seguridad de los choferes es una falacia absoluta. Hoy te asesinan, te violan y te asaltan dentro de tu propia vivienda por una moneda. La modalidad de pago debe contribuir a la recaudación, que permita la rentabilidad necesaria para renovación de unidades, mejorar las frecuencias, los recorridos, los servicios en horarios nocturnos etc. Claro que para todo esto es necesario que a alguien se le caiga una idea, y no sólo objetar un aumento lógico en el precio en un país con indisimulable economía inflacionaria. Se habla de dispersión de precios, cuando la Argentina está entre los cinco países con inflación más alta del mundo. ¿Y entonces por qué no se puede dar un aumento del boleto?

La propia cámara que agrupa a las empresas, sostiene que no quiere aumento del boleto, porque cae el número de pasajeros transportados. Pero razones políticas han convertido a los pases, boletos gratuitos y diferenciados, en un clásico, que deben financiar los prestatarios del servicio. Hay incapacidad en el manejo del contrato, una mala prensa que sólo refleja una mitad del vaso lleno, con la errónea intencionalidad de proteger a los usuarios.

La municipalidad, la Secretaría de Gobierno y la Dirección de Transporte no pueden manejar una calesita, porque la vuelcan, muchos menos se puede pretender que se hagan cargo de fiscalizar debidamente el funcionamiento de 500 colectivos, 1.200 choferes, durante 24 horas los 365 días del año. El servicio no es mejor por la manifiesta incapacidad del órgano de control. El servicio funciona y muy bien, merced a la voluntad, capacitación y profesionalidad de la contratista. Todo lo que se achaca a las empresas, es debido a una abierta inoperancia de la municipalidad, que mantiene el boleto a $ 2,10, para la gilada. Mientras tanto se viaja cada vez peor, y es natural que así sea, porque se afecta la rentabilidad que impacta sobre la inversión, por ejemplo en renovación de unidades.

A través del transporte público, se debe solucionar el caos del tránsito y su estacionamiento, sobre lo cual nadie mueve un dedo. Es relativamente más fácil y más barato llegar al centro en colectivo que en auto particular, pero hay que ordenar y trabajar, y no hay vocación de hacerlo porque no quieren y no saben. Si Pulti lograra su reelección (o a través de otro interpósito intendente) se irá por las playas subterráneas de estacionamiento. Hace muy poco tiempo se impulsó por ordenanza, la construcción obligatoria de cocheras, hace décadas se debió haberse decidido. Pero rascarse el higo, es un deporte cuyo gimnasio, está en la presidencia del Concejo.

Hay en vigencia un contrato por cuyo cumplimiento debe velar la municipalidad. ¿Por qué no lo hace? Por qué ha desvirtuado y desnaturalizado la esencia de la relación. Son por los mismos motivos por los cuales, los residuos no se juntan o se hace mal. La 9 de Julio no cumple con el mínimo de equipamiento que exige el contrato, pero como no le pagan se debe bajar el umbral de la exigencia. Asimismo se le permite trabajo a terceros, que factura al margen de la certificación mensual del servicio, todo ello celosamente controlado por el secretario General del Sindicato de Camioneros Héctor Martínez.

Hay algo que resulta irrefutable, todos los reclamos resultarían serios, si el boleto costará $ 3.- pero las tarifas subsidiadas o impuestas políticamente, van minando el sistema de manera inexorable: Pero a Pulti le sirve políticamente, vender que no cede a la presiones de los empresarios.

Nadie piensa en carriles exclusivos, en que los colectivos arrimen al cordón de la vereda, en señalizar las paradas, las líneas y sus recorridos, en servicios diferenciales, en centros de transferencias, nadie piensa en nada y la súper poblada Secretaría de Gobierno menos.

Para llevar adelante todo este evidente desmanejo, debe apelarse a esa trampa del quórum, minorías o mayorías circunstanciales en el Concejo Deliberante, con lo cual también afectan el funcionamiento institucional, volviendo sospechoso y no exento de que esos procedimientos, también se hagan extensivos a otros temas de la ciudad.

En treinta días, se aumentó la tarifa de taxis en dos ocasiones, y aún así no se cubren los costos, dicen los peones y propietarios de los autos de alquiler. Hay una inflación anual del 30 %, que se expresa en combustibles, lubricantes, salarios de la UTA y repuestos.

Jorge Elías Gómez
[email protected]

2 Comentarios

  1. Está mas que claro que este muchacho Jorge defiende los intereses de un sector de los que mas tienen en nuestra sociedad, ya que estoy le aclaro que muchos de los reclamos que realizamos (no solo por el aumento del boleto)los silencian los medios masivos de comunicación ya sabemos quienes los manejan. por otro lado me llama mucho la atención la defensa que hace de los empresarios los cuales son indefendibles por que se llenan los bolsillos a costa de la gente trabajadora.

  2. Don Jorge está claro que tiene auto…

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