Opinión

¿La democracia no estará necesitando cambios en serio?

Por el licenciado Abel Julio César Ayala

Se suele pronunciar una frase muy corriente y muy poco felíz como aquella que dice “los pueblos tienen los gobiernos que se merecen”, como así tampoco pienso que es feliz una frase que dice “el pueblo siempre tiene razón” y por último agrego una frase que se usa cotidianamente y que reza “los políticos no nacen de un huevo, vienen de esta sociedad”, ergo: si un político es corrupto se debe a que toda la sociedad es corrupta.

Este grupo de falacias no sólo se escuchan sino que suelen ser aceptadas también por parte de la sociedad, en algunos casos como un fatalismo histórico y en otros como justificación de la miserabilidad propia.

Con respecto a la frase “el pueblo tiene los gobiernos que se merece”:

Es importante recordar que la sociedad argentina votó por más de un 50 % al presidente Menem que prometió un “salariazo” y como contrapartida le devolvió a su votantes todo lo contrario de lo prometido. Mucho menos imaginaron aquellos votantes de Menem que iba a compartir el gobierno con la familia Alsogaray, Cavallo, etcétera, etcétera.

Los ciudadanos votaron a De la Rúa porque prometió desde honestidad intachable hasta ser el médico, el maestro y muchas cosas más de y para de los argentinos. Lo que no le dijo que iba a seguir con Cavallo y que sus hijos iban a ser copresidentes por lazo sanguíneo y que además podía llegar a sobornar a legisladores para obtener una ley.

Los ciudadanos votaron a Kirchner porque iba a terminar con la mafia duhaldista y con la “depredadora lacra neoliberal”, hoy expresada en los estatistas del gobierno tales como Etchegaray, Boudou y muchos más componentes dignos exponentes del más rancio y declarado alsogaraismo.

Tampoco se nos dijo que en vez de conformar listas electorales de calidad política, que es lo deseado, tal como se hizo para las elecciones del 28 junio, se conformaron listas con un criterio de marquesina teatral donde figuraron personajes “testimoniales”, lo cual sirvió para poder cobrar un peso más en la boletería de entrada y que al momento de representar la obra no subieron al escenario y que fueron puestos para que los “idiotas” de los ciudadanos a sabiendas o no, terminaran optando por estafadores morales.

Por eso con respecto al mencionado dicho del “gobierno merecido” me opongo terminantemente al mismo, porque en nuestro país casi podríamos decir que el pueblo cuando elige gobernantes tiene la ingenuidad y la bondad de la confiabilidad hacia quienes después lo traicionan. No es casualidad que en un momento del país y refiriéndose a los políticos nació la loca frase de que “se vayan todos”. Digo “loca frase” porque soy de los convencidos que la política debe existir como actividad y debería ser una de las mas nobles profesiones.

Con respecto al dicho que dice “el pueblo siempre tiene razón”:

Como sociólogo también me niego a aceptarlo, porque este es el argumento que utilizan las mayorías para justificar las determinaciones que toman a contramano de lo prometido al electorado que le dio su caudal numérico. Y es aquí donde se produce la estafa de que los elegidos se quedan con el capital electoral de los que los eligieron y los electores con la traición de sus elegidos. No es casualidad que se siga confundiendo, casual o intencionalmente, los conceptos de sociedad con el de pueblo o el de gente o de que a los políticos se los haya pasado a definir como “clase”.

Sabemos que el cambio de posicionamiento político no es nuevo y hasta puede ser lógico en ciertas circunstancias, primero porque el hombre es un ser dinámico y en su evolución cambia y además porque los contextos suelen ser condicionantes en la forma de pensar. Lo que jamás se pensó es que se saltara con una actitud casi circense de una ideología a otra no sólo una vez sino varias y lo que es peor en cuestión de días o minutos. Lo que sí es peor que esto ocurre sólo para obtener logros personales. La llamada “borocotización” pasó de ser una cosa cuasi incomprensible a una simple cotidianeidad.

Claro está que ante la desaparición de espacios de oferta de trabajo el Estado se ha transformado en una fuente de oferta de trabajo importante y lo que es más, según el cargo público que se ostente a muchos les permite una acumulación de capital que los pone en el primer decil de los privilegiados de la distribución de la riqueza sin realizar inversión ninguna, lo cual a muchos empresarios les lleva años de trabajo y riesgos de inversión. Un censo de propietarios de Puerto Madero seguramente nos ratificaría esta reflexión.

Tantas cosas van quedando atrás en este inexplicable deterioro, que la currícula de la carrera de economista hoy tendría que tener una materia que podría llamarse “Técnicas Macroeconómicas de mendicidad para obtener fondos”, o la carrera de sociología podría tener una materia que se llamara “Cómo prestarse a la mentira o la complacencia para tener un mejor pasar”, o en la carrera de Licenciatura en Estadística la de “Cómo adulterar los datos para que los diagnósticos sean a medida de quienes lo piden”.

Así el grado de degradación en que nos toca vivir nos hace preguntarnos, ¿para qué vamos a las urnas los ciudadanos? Si no sólo nos engañan, sino que también y en forma embozada y a veces no tanto, ha comenzado a crecer la condición monárquica en la oferta electoral como práctica no sólo en la política, sino también en las organizaciones y en la función pública, sino veamos el listado de legisladores nacionales y provinciales y nos daremos cuenta de cuántas esposas, hermanos, hijos, etcétera y otro tipo de familiaridad une a los mismos con o entre funcionarios, lo cual también pasa en las organizaciones y otras instituciones oficiales o paraoficiales. Ilusos de los que creíamos que la herencia sólo era un privilegio de las organizaciones o empresas capitalistas.

Cada día que pasa quizás haya que ir pensando más en la conformación de una idea que garantice plebiscitos sistemáticos para que no nos sigan estafando y vayamos dejando lenta y ordenadamente la idea de la delegación de poder a través del voto por tiempos medianamente prolongados.

Quizás así, pueda comenzarse a pensar que se gobierne en todos los niveles funcionariales públicos con verdadera representatividad ciudadana y que de una vez por todas se ponga en marcha la tan recitada y no aplicada participación popular que tengan mandatarios que respondan a los reales interese de sus mandantes.

Un comentario

  1. comparto la opinion, y me parece que se quedo un poco corto, hay una gran ESTAFA, no solo de los politicos nombrados,( no me gustan los fusibles) porque la seudo oposicion se asemeja a un tarro lleno de lombrices, todos se revuelven y ya no se sabe quien es quien, pero veo tambien, que mientras se tenga asegurado una banca arriba , abajo, o el puestito todo sigue igual.
    si se tamisara las listas de alguna ,manera dudo o tengo la certeza que NO SE PODRIA ARMAR UN PARTIDO, con todos los politicos juntos de todo el pais, NO creo en el empate que tuvo que definir COBOS, (no creo en cobos) NO creo en el SENADO ni en DIPUTADOS, que cualquiera se da cuenta que NO SOLO LOS HIJOS DE DE LA RUA compraban leyes.
    un gran problema en la ARGENTINA lo muestra claramente INTERNET, la gente que pulula en internet medianamente PIENSA!! esa vota con inteligencia, los otros votos SON DE LOS ESTOMAGOS DEL RESTO DEL PUEBLO.

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