Ciudad, Política

¿Fue un descuento o un aumento?

La efervescencia demostrada en algunas manifestaciones de municipales, quedó abortada por el anuncio del acuerdo, amenaza de sanciones incluida, del secretario de Descentralización Santiago Bonifatti.

Docentes y guardavidas bajo la órbita municipal superaron el arreglo de Pulti y Gilardi.

Las sumas fijas no remunerativas, tienen el objeto de reconstituir la pérdida de salario real, frente a la inflación de las góndolas. En la práctica los trabajadores municipales, recibirán en haberes hasta en setiembre, la recomposición de los sueldos.

¿Otra duda surge sobre cómo aparecerán los recursos? El aumento tal cual lo acordado no figura en el cálculo de recursos del presente ejercicio. En un año político no se prevé una suba en la TSU y otros gravámenes municipales, y el impacto del aumento salarial (25%) es sobre el grueso de la recaudación (casi el 50 %), que se eroga en el rubro sueldos. Hay qué ver también como impacta el porcentaje sobre los casi 100 cargos políticos que son los más altos de la administración, y cómo en la escala más baja de la pirámide salarial.

En ese sentido, también habrá sobres de liquidación de haberes, en los que tendrá su incidencia el bajo porcentaje de Impuesto a las Ganancias, cuyo mínimo no se levanta por decisión política del Ministerio de Economía de la Nación.

Además se ha conocido en las últimas horas los gremios de Mercantiles, Gastronómicos, Metalúrgicos y Bancarios, están en el orden del 30 %, mientras que los Petroleros (36%) y SMATA – estaciones de servicio – (40 %).

En relación a los municipales y cómo deberán absorber un índice de inflación mensual de las góndolas del 2 %, en realidad aparece como un descuento y no como un aumento de sueldos, ya que en la actualidad el ritmo de aumento de precios (en especial alimentos) le gana la carrera a la percepción efectiva del sueldo, o es por lo menos un empate, al menos en caso de arreglo en especial.

Queda absolutamente claro, que a lo sumo se ha logrado una compensación, que restaura el daño inflacionario sobre los sueldos en 2010, pero es evidente que no es un par y paso. En los últimos meses del año se sentirá en los bolsillos, con mayor intensidad, aunque la enfermedad ya tiene los primeros síntomas con la aparición de unas líneas de fiebre, que no son una febrícula.

Si bien se admite que había un mandato para cerrar la negociación, se recuerdan ásperas asambleas en el edificio del sindicato cuando se decidían los acuerdos. En este caso no se conoce que haya habido propuestas y contrapropuestas, ya sea en los porcentajes, montos y cuotas, sino que hubo que enterarse por los anuncios en los medios oficialistas de la ciudad.

El intendente Gustavo Pulti no tuvo contemplaciones desde su banca denunciando ingresos por la venta y contubernio con los gobiernos de Aprile y Katz, sobretodo en lo referido a la planta de personal y al número de la misma, un misterio que continúa con los años.

Hoy Pulti y Gilardi están bajo el mismo paraguas político, participan juntos del FPV, cuando hace cuatro años Gilardi hacía campaña por Sergio Fares y su adversario era Gustavo Pulti. Para sus intereses de gestión y gremiales, arreglar cuanto antes y transitar los meses que restan para las elecciones municipales y gremiales en el STM, era lo menos dañino. En ambos casos resultaba perentorio, cerrar una “discusión” que no lastime a las partes. Aunque es profundo el descontento y el rechazo que los trabajadores municipales, tienen con lo actuado por el gremio en este caso.

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