Jorge Elias Gomez, Opinión, Política

¿A Scioli hay que tenerle paciencia y tolerancia cero?

Sólo con 10 días del 2011, este no parece ser año de Daniel Scioli. Alrededor de sus decisiones políticas y actos de gobierno, se han sucedido una serie de hechos, que lo han dejado expuesto como nunca. No es un paisaje (aunque poco difundido) muy distinto, al que se levanta frente a su Casa de Gobierno en La Plata. Allí las carpas y los reclamos abundan todos los días año, pero no trascienden como ahora cuando Mar del Plata, es la capital del país.

Pero su debilidad por el marketing político y exhibirse hasta con exceso, lo han llevado al límite mismo de un desborde, que lo coloca en la dimensión de los problemas y las críticas que genera su gobierno, en su carrera a la presidencia, aún sin competir de manera directa con Cristina Fernández de Kirchner. Es un estilo osado, que se define en la oposición como mitad de corcho (porque siempre flota) y mitad de amianto (porque no se quema).

Su vocero personal ha pasado a ser Gustavo Marangoni, quien ocupa la vice presidencia del Banco de la Provincia, y compite directamente con el presidente Guillermo Franco, con quien libra una interna despiadada, confiaron a mdphoy.com fuentes de la institución crediticia. El gobierno de la Provincia gasta en publicidad $ 1.500.000.000 por año a través del Banco Provincia, la Lotería, ARBA, IOMA y el 911, entre otros organismos institucionales de la Provincia.

Acorralado por los hechos de inseguridad se atajó “Tengo las manos atadas”, pero nunca respondió, aunque si transpiró, cuando el ex presidente Néstor Kirchner lo apuró en público sobre un escenario,  “Diga señor gobernador quién le ata las manos”.

Tiene abiertos todos los frentes de su deficitaria administración. Scioli,  sometido por el kirchnerismo duro y sostenido entre bambalinas por sectores del P.J. que lo ven como el presidenciable en intención de voto, con expectativas de triunfo cierto. Este fenómeno, debe interpretarse a partir de los $ 1.500.000.000 en publicidad, que invierte en los medios de difusión, en la avaricia de poder del P.J. y en la errática, casi inexistente oposición en la provincia, más endeble que la que se observa en el Congreso de la Nación.

A Scioli parece que no le entran las balas. “Apuesto a esta actividad que le ha permitido al país exportar por U$S 1.300.000.000” dijo al referirse a la industria pesquera en el Astillero Contesi, al botar un barco. Tan sólo horas antes el Sindicato Único de Trabajadores de la Pesca, había protagonizado una jornada de protesta, con cortes de tránsito nunca vistos en Mar del Plata. A los empresarios de la pesca, se los acusa de evasión impositiva en todos los órdenes, depredación del recurso y de constituir el mayor sector del trabajo en negro en la ciudad.

En este tren de análisis, es casi hasta innecesario describir cómo están las escuelas, los hospitales, los edificios de tribunales de justicia provinciales, cómo está el equipamiento policial, y cuáles son las necesidades de maestros, médicos, judiciales y policías de la provincia.

Scioli prometió (en ocasión de inaugurar el hotel de la UOCRA “Gran Hotel Dorá”) incorporar 10.000 policías y pavimentar 9.393 cuadras en Mar del Plata. Pero volviendo a la policía se sabe que la bonaerense es insuficiente, que no se han incorporado 10.000 nuevos efectivos, sino que además lo que realmente está ocurriendo es que sus miembros están emigrando a las agencias de seguridad privada y a la policía metropolitana del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. En consecuencia, también se resigna calidad ya que se van de la policía bonaerense los más capacitados, lo cual agrava el problema de la cantidad.

Guardavidas, trabajadores de la pesca y descontento de la policía, interfirieron con sus protestas el clima de fiesta, que se empeña Scioli en instalar como definitivamente optimista en los guarismos del turismo.

Scioli chocó con la realidad, en claro contraste con la euforia que intenta transmitir en cada uno de sus discursos y declaraciones. Su gobierno está enfrentando distintos conflictos, donde existen marcados diferencias entre los anuncios oficiales y los datos de la realidad.

–         Los cajeros automáticos del Banco de la Provincia, son los más vulnerables ante la falta de billetes.

–         El mismo Banco acaba de sufrir bajo la modalidad boquetera, un golpe que dejó en alerta roja la seguridad del Banco de la Provincia.

–         Desde hace 8 días ha desaparecido un helicóptero, afectado al servicio costero, con un avezado tripulante. Y el caso recuerda lo ocurrido con la familia Pomar en Pergamino.

–         Se han desvalijado viviendas en todas las ciudades de la zona balnearia, incluyendo robos con familias descansando, lo cual revela defecciones en el sistema de seguridad, que iba a ser prioritario para unas vacaciones tranquilas de los turistas.

–         Los accidentes automovilísticos resultaron mortales en varios casos, uno de ellos ocurrido a las pocas horas de inaugurada la autovía a Santa Clara del Mar.

–         Fue increpado públicamente por un policía, en un acto junto ministro de Educación Julio Porto.

–         Otro policía en condición de retiro, se encadenó como protesta en una columna de semáforo. Karina Rabollini intentó hacer desistir al efectivo del reclamo para evitar costos políticos, pero no logró su objetivo.

–         Guardavidas provocaron un piquete el primer día del año, que no dejó bajar los turistas a las playas.

–         Trabajadores de la pesca, causaron descomunal embotellamiento en el tránsito en todo el centro de Mar del Plata, procurando ser atendidos por el gobernador.

Scioli desarrolla una estrategia electoral con base en el Hotel Hermitage (propiedad de Florencio Aldrey Iglesias), y a pesar del clima de fiesta que pretende imponer a cada uno de sus movimientos, es evidente que suma un cúmulo de descontentos, que se generaliza cuando se admite que el inicio del ciclo lectivo el 28 de febrero, cerrará con anticipación la temporada alta de turismo.

Mar del Plata no puede convertirse en Disneylandia, por obra y gracia de su voluntad política. Goza de una prensa adicta al oficialismo, pero tampoco lo que sobra es paciencia, y mucho menos tolerancia cero, para una gestión en la que no todo lo que reluce es oro.

Jorge Elías Gómez
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