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“La ciudad tiene las condiciones para ser un punto comercial gay friendly”

Por Mex Faliero

A poco de aprobarse en el país la ley de matrimonio igualitario, cuestiones vinculadas con la igualdad de derecho y la aceptación de lo diferente comenzaron a ser centro del debate. Aquello que permanecía escondido, por obra y designio de la intolerancia, empieza a tener un rostro, un cuerpo: identidad, que le dicen. Y en el medio de estas luchas, se suma también un componente ineludible: lo económico. El turismo gay, una industria que crece día a día y un segmento que Mar del Plata debería atender si es que, como se ha dicho, el turismo es una de sus industrias principales, si no la principal.

Desde el pasado fin de semana se encuentra en la ciudad el licenciado Alfredo Ferreyra, representante en el país de la International Gay & Lesbian Travel Association (IGLTA). Esta entidad, fundada en EE.UU. durante la década de 1980, analiza el mercado y orienta sobre las posibilidades de desarrollo que tiene determinado destino para la comunidad homosexual: en la ciudad se han desarrollado una serie de jornadas de trabajo donde se han relevado recursos, establecimientos hoteleros y entidades de recreación. Como conclusión, Ferreyra cuenta en diálogo con www.mdphoy.com que Mar del Plata presenta cualidades interesantes aunque le falta impulsar una serie de actividades que la saquen del cómodo lugar de destino vacacional de verano.

-¿Es la primera visita que la organización hace a la ciudad?
-Es nuestro primer viaje. Lo que hemos hecho como primera medida es estudiar las características que ofrece la ciudad para el turista gay y para el turista específico. Por otra parte, el desarrollo de estrategias que trabajamos con empresarios para desarrollar un programa de Mar del Plata como alternativa a Buenos Aires, el cual los vamos a comenzar a implementar muy próximamente ofreciendo a la ciudad como el viaje posterior al casamiento igualitario. Es una ciudad que ofrece alternativas, y hay que incrementar el desarrollo de las atracciones para que sea un destino de todo el año.

-¿El único destino bien desarrollado es Buenos Aires?
-No, tenés en Mendoza, en Rosario, en Mar del Plata, el grado de conocimiento tal vez es menor. No se olvidemos que tenemos la vendimia gay que es patrocinada por el Gobierno de Mendoza. El Gobierno puso el ojo en algo que le estaba dando buena producción y le estaba dando dinero.

-¿Por qué es necesaria una diferenciación respecto de que esto es turismo gay?
-La Organización Mundial del Turismo estableció que en 2009 el turismo se dividió en los segmentos Corporativo -en primera instancia- y Gay -en segundo lugar- en cuanto a consumo. Si una organización que depende de Naciones Unidas está dando este concepto como comercial y lo coloca en el segundo nicho de crecimiento, estamos hablando entonces de algo que es relevante. Esto de calificarlo como segmento es una categorización que se hace. Cuando hablamos de turismo gay no estamos hablando de que los aviones son rosas, por supuesto.

-¿El hecho de generar turismo gay es para evitar espacios donde sentirse discriminado?
-Básicamente los destinos que se abren al turismo gay han crecido. Brasil ha tenido el porcentaje más alto de turismo gay de Latinoamérica hasta el año 2004 y fue superado por la Argentina. Nosotros lo ganamos por la seguridad que construimos y Brasil lo perdió por la inseguridad que generó. Esto quiere decir que existe un fenómeno y no es discriminativo ni no discriminativo. Es un nicho que se abre.

Mar del Plata friendly

Ferreyra, y en su persona la IGLTA, ven con optimismo la figura de Mar del Plata. Más allá de los problemas del turismo en general, como por ejemplo los pocos vuelos a la ciudad y cuestiones coyunturales como la seguridad para el turista o el beneficio de una moneda devaluada respecto del dólar, en lo que tiene que ver con el turismo gay, el empresario señaló que “es una ciudad que tiene un montón de capacidad para desarrollarse dentro del segmento. Lo que es cierto es que tiene una noción de venderse como un producto comercial, cuando tiene un montón de alternativas diferentes a las tradicionales que tenemos conocidas”.

-¿Qué sería entonces lo que le está faltando a la ciudad?
-Un poco lo que planteo es que no quiero la Mar del Plata tradicional, no quiero ir al Puerto, quiero que hagamos cosas distintas: Sierra de los Padres, hacer canotaje; ver cosas diferentes que se puedan agregar. No vender una playa de verano, un resort de verano, sino un complemento. La ciudad está totalmente equipada y es de las mejores en el contexto del país para venderse 365 días al año. Hay que entender que el turismo internacional entra por Buenos Aires, lo que se pretende es tener una alternativa viable para ofrecerles a los pasajeros, una ciudad cercana a Buenos Aires y que al mismo tiempo ofrezca no solamente playa. La ciudad tiene un montón de encantos que son excelentes pero que no son explotados.

-¿La mentalidad del marplatense está preparada para esto?
-Lo que sentí en la estadía esta y en anteriores ocasiones es que nunca tuve problemas. Creo que está abierta a este tipo de propuestas.

-¿Comercialmente la ciudad es receptiva?
-Desde nuestro punto de vista la ciudad tiene todas las condiciones para trabajar en el punto comercial gay friendly. Tiene lugares que pueden colocarse en este mercado, como por ejemplo Güemes y Alem, que son calles que pueden clasificarse como gay friendly y estar dentro del mercado, por la calidad y la diversidad del producto que estamos ofreciendo.

-¿Cómo se ha dado el crecimiento de la movida del turismo gay a nivel mundial?
-Esto tiene un avance, pero existió siempre. Lo primero era un segmento comercial, se comenzó a medir por variables externas al negocio. Cuando pasás por la aduana no te preguntan por tu condición sexual, pero lo que medís son las variables comerciales que están en el mercado: si crece determinado mercado es porque hay una ley inexorable de demanda. Lo que ha pasado en Buenos Aires es que ha habido una explosión geométrica con los lugares destinados a la comunidad: hoteles, bares, lugares específicos de divertimento, hasta tiendas que se promocionan como friendly. Pero hay empresas que han aprendido a usarlo: la publicidad comienza a mostrar síntomas que hace 30 ó 40 años atrás no se hubieran visto. Esto es un avance progresivo. Por ahí dentro de 30 años hablar de esto sea lo más normal y no tengamos ningún conflicto, la historia evoluciona y las sociedades cambian. Esto es lo que tenemos que entender. Estamos en la cresta de la ola de un proceso de cambio y el mundo está yendo a una tendencia.

Tolerancia

En todo esto, de lo que se está hablando en el fondo es de la igualdad y la aceptación de la diversidad: “estamos hablando de una igualdad de derechos donde se puede acceder a una igualdad. La unión civil que teníamos hasta ahora permitía ciertos derechos y ahora tenemos plenitud de derechos. Y esto es lo que hay que destacar, porque un individuo que se rige por una constitución puede no tener los mismos derechos que otro. Esto no es un patrimonio gay, es un patrimonio igualitario”, señaló el licenciado Ferreyra.

-¿Se apunta a caer en segmentos donde el otro turismo no accede?
-No, porque eso es segregar y eso es discriminar, y lo peor que podemos hacer es caer en la discriminación. Lo que estamos pidiendo es que se igualen nuestros derechos, integrarnos dentro del concepto que utiliza la sociedad, no queremos nada específico. Y la gente gay que viene a la Argentina se siente incluida con el medio. Esto es lo que estamos tratando de lograr, una evolución.

-La ley de matrimonio igualitario ¿llega porque hay una sociedad más tolerante o se hará más tolerante a partir de la ley?
-Nunca podemos ver el fenómeno aislado, no es que se desprende un iceberg casualmente. Hay toda una serie de fenómenos que impulsan que ese iceberg se rompa. La ley no llega casualmente, es un impulso que vino avanzando a lo largo de una serie de tiempo donde se empezó a trabajar con la cosa igualitaria. Se empezó con la unión civil y se culmina con este proceso, que tendrá algunos beneficios políticos para algunos grupos y algunas ventajas para otros. Pero esta es la realidad concreta, hay un proceso que va derivando hacia esto. Porque si nos remontamos a la historia hay organizaciones que tienen como 20 años. El gay parade que se hace en Buenos Aires, que ya vamos por la parada 17: va gente joven, matrimonios con sus hijos, chicos con sus padres, hay un concepto de apertura. Lo que hay que empujar es ese concepto para llevarlo al terreno económico y entender que hay miles de personas que precisan de estos placeres y eso representa muchísima mano de obra y trabajo en el marco de una industria limpia.

-Hay empresarios que se dan cuenta que si no cuelgan el letrero de gay friendly están dejando afuera a un sector importante…
-Hoy por hoy en un cinco estrellas pedís una cama doble matrimonial y no te preguntan nada. El cuatro estrellas está empezando con la misma política, el tres todavía cuesta un poquito más. Pero esto es comercial, va a avanzar comercialmente.

-El hecho de que se lo mida como un fenómeno económico ¿cómo le cae a entidades como la CHA, por ejemplo?
-Los fenómenos tienen distintas caras. Seguramente el económico es una de las caras que está manifiesta detrás de este fenómeno, pero el mismo es cultural y avanza progresivamente. Por ahí empezamos por el económico y después llegamos al fenómeno social de compartir y nos despreocupamos porque ya forma parte de lo que tenemos en el día a día. No voy a negar que hay una búsqueda económica detrás de la estructura, pero entendamos que puede ser una de las aristas donde se empieza a trabajar. El objetivo de esta visita es también desarrollar el mercado. Estamos viendo que Mar de Plata está comenzando a recibir el desembarco de personas que vienen y que trabajan para ayudar y dar opiniones. Esto hace tres años no pasaba y hoy lo estamos teniendo como una alternativa. Tenemos empresas que se han asociado a organismos de turismo gay lésbico para potenciar este mercado. Venimos para asistirlos en esto, para mejorar lo que se ha hecho.

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