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¡ Qué pesadilla !

Llama la atención que un funcionario municipal al mencionar que para cubrir los 42 cargos que va a necesitar el CEMA, que justamente no es el Centro de Estudios ultraliberal donde se terminó de formar Boudou, sino el nuevo centro de salud que se construirá en Mar del Plata, los cuales se llaman iguales, y haberse presentado 6.000 personas a la convocatoria, lo haya tomado como un fenómeno auspicioso.

No está mal que haya gente que quiera entrar a trabajar al Estado, ya sea por falta de trabajo o por las prebendas que del mismo se puedan obtener, pero considerar que este fenómeno sea auspicioso, nos hace acordar a la República como la loba Luperca, que era exprimida por la succión de Rómulo y Remo.

Las privatizaciones de la década del ´90, fueron tan exageradas que todavía nos queda el recuerdo del latiguillo que decía que los ferrocarriles “producen una pérdida de U$S 1.000.000 diario” y hoy son privados y el Estado, o sea nosotros, estamos aportando la misma plata como subsidio, sin considerar la compra de vagones españoles que se pudren o de máquinas que son para otra trocha.

En la década del 90, se produjo la metamorfosis de considerar lo privado como oro,  ahora cruzamos la calle y queremos que todo en manos del Estado, sufre la misma metamorfosis.

Que se presenten 6.000 personas jóvenes para ingresar a trabajar en el Estado, donde según dicen que muchos cuentan con muy buenos antecedentes, nos indica algo. O la desocupación es más alta en la ciudad de lo que se manifiesta. O las remuneraciones en la actividad privada son muy bajas.

Pero las razones no se pueden concentrar maniqueamente, en estas dos alternativas solamente. Así como hubo hinchas fanáticos de las privatizaciones, sino que lo diga el actual Secretario Parrilli que presidía en Diputados la comisión de privatización de YPF en la década del 90, ahora aparecen los fanáticos del estatismo y no uso la palabra fanáticos casualmente, porque ya sabemos a dónde nos conducen los fanatismos.

También aparece una tendencia a que pocos quieren invertir en el país y menos los argentinos, por eso le piden a Luperca que lo haga a través del ANSES, del Banco Central, del Banco Nación y si “Yo en el 2011 me coloco en el marcador”, déjame que administro y de paso saco un rédito personal. Hoy, vivir del Estado y enriquecerse a través del mismo es un gran negocio.

Todo esto ya lo vivimos y como decía Marx siguiendo el pensamiento de Hegel: “la historia se repite una vez como tragedia y luego como farsa”, y pareciera que en esta última estamos.

Por eso tengamos cuidado de hacer la metamorfosis de lo privado o lo público en oro. Para privatizaciones o nada, tuvimos a Menem y Fujimori; para estatismo o nada tenemos a Fidel Castro que después de más de 50 años de existencia de su Modelo estatista ahora tiene que retroceder en chancletas.

Claro que los argentinos somos extremistas, pero no lleguemos a la fantasía de que es un hecho positivo el que se presenten 6.000 personas, para ocupar 42 vacantes de empleado público administrativo, porque entramos en un reduccionismo tan nocivo, como el de los que piensan que las soluciones políticas, sólo se resuelven por derecha o por izquierda y consideran que las normas y la honestidad son sólo formalismos.

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